Después del cese de comunicaciones con el Clínico y su jefe de servicio, de quién SÍ recibí noticias fue de la maravillosa doctora Rosa Hernández, del General.
A pesar de haberme atendido sólo un par de veces, con la amabilidad y profesionalidad que se supone deben ser inherentes a un médico, seguía interesada en mi historia. Qué tal me iba, cómo estaba, si me habían operado, qué perspectivas tenía....
Huelga decir que le conté la verdad, someramente, pero la verdad. Lo sintió en el alma, pero se quedó tranquila por la enorme fortaleza de ánimo con la que llevo la situación.
Otoño de 2025 y aún seguimos en contacto. Igual que con mi adorado y queridísimo doctor Primitivo Ortega, de cuando casi no salía del hospital de Móstoles.
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